Mitos y verdades sobre el tartamudeo

La tartamudez no está clasificada como una enfermedad, es un problema que muchas veces aparece desde niños y que es tratado con terapia de lenguaje. Es más común entre los hombres y se caracteriza por trabas involuntarias en el habla, que generan repeticiones, sonidos extras en una conversación y corte de ideas.

Al igual que el personaje del rey Jorge VI, interpretado por el actor Colin Firfh, los tartamudos no tienen problemas mentales, ni son sordos. En la película la tartamudez se origina por un problema de ansiedad y depresión (se apega más a la lado psicológico), por la presión que ha vivido el rey durante toda su vida.

“Antes de los 6 años, la recuperación de la fluidez en el habla es posible en 100% del los casos a partir del tratamiento actual”, afirmó la fonoaudióloga Beatriz Biain de Touzen, presidenta honoraria de la Asociación Argentina de Tartamudez para el periódico El Clarín.

Mitos sobre la tartamudez

La Fundación Americana de la Tartamudez revela algunos mitos sobre esta condición del habla.

Mito: las personas que tartamudean no son inteligentes.
Realidad: no existe ninguna relación que vincule a la tartamudez con la inteligencia.

Mito: los nervios causan la tartamudez.
Realidad: los nervios no causan la tartamudez. Tampoco deberíamos creer que las personas que tartamudean sean propensas a experimentar nervios, temor, ansiedad o vergüenza. Tienen las mismas características de personalidad que aquellas personas que no tartamudean.

Mito: la tartamudez puede ser “incorporada” por imitación o por escuchar a otra persona tartamudear.

Realidad: la tartamudez no puede ser “incorporada”. Nadie sabe aún la causa exacta de la tartamudez, pero estudios recientes indican que la historia familiar (genética), el desarrollo neuromuscular y el medioambiente del niño, incluyendo la dinámica familiar, juegan un papel importante en el inicio de la tartamudez.

Mito: ayuda decirle a la persona que “respire profundamente antes de hablar”, o que “piense lo que quiere decir antes de hacerlo”
Realidad: este consejo solo hace que la persona tome mayor conciencia, haciendo que la tartamudez sea más severa. La respuesta que más puede ayudar es escuchar pacientemente y lograr modelar un habla lenta y clara.

Mito: el estrés causa tartamudez
Realidad: como mencionamos anteriormente, son varios factores complejos que están involucrados. El stress no es la causa, pero seguramente puede agravar la tartamudez.

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